El día 1 de septiembre del año 253, según la tradición, y como podemos leer en una inscripción que aparece en las pinturas murales del altar mayor de la iglesia de Lezuza, fueron martirizados san Vicente y san Leto, en tiempos de la Libisosa romana, por predicar la fe de Jesucristo.
Esta tradición arranca, al menos, desde el año 1595, cuando los alcaldes y regidores del concejo de Lezuza, acordaron celebrar fiesta en honor de los dichos mártires. Así queda reflejado en el libro LEZ 23, folio 171 vº, del Archivo Histórico Diocesano de Albacete.
(...) los señores del ajuntamiento desta villa de Leçuça votaron de guardar para siempre el primer día de septiembre de cada un año que la fiesta de san Vicente y Leto naturales de Toledo que fueron martirizados en esta villa de Leçuça más de a mil años como consta de una carta que escribió el rey Silo de España a Cixila arçobispo de Toledo (...).